El desafío
Las carnes frescas comercializadas en condiciones de refrigeración se caracterizan por presentar una corta vida útil, lo que limita su distribución y comercialización. Por ejemplo, la carne de pollo presenta una vida útil aproximada de 10 días, lo que dificulta su llegada a mercados distantes y afecta su comercialización en puntos de venta como el retail.
Este escenario impacta directamente en la seguridad del producto en los hogares de los consumidores, generando la necesidad de soluciones que permitan extender la vida útil sin alterar las condiciones del alimento ni los procesos industriales existentes.

La solución
La tecnología desarrollada se basa en el diseño de materiales plásticos con actividad antimicrobiana, capaces de controlar el crecimiento de microorganismos responsables del deterioro de productos cárnicos.
Estos materiales permiten incrementar al menos en un 25% la vida útil microbiológica de carnes como pollo, cerdo y vacuno, tanto a nivel nacional como internacional. La generación del material plástico activo se realiza mediante tratamientos superficiales sobre sustratos plásticos comerciales, utilizando tecnologías ya existentes en la industria de envases de alimentos.
Un aspecto clave de esta solución es que su mecanismo de acción permite que el agente activo se genere principalmente en la superficie del alimento, y que la tecnología sea novedosa, no disponible a nivel comercial en el país, y compatible con los procesos industriales actuales, sin requerir la incorporación de nuevas tecnologías de procesamiento."
Impacto y validación
Durante la ejecución del proyecto se establecieron contactos con distintas empresas potencialmente usuarias de los materiales desarrollados, destacando la compañía KAYCOEXCA, con la cual se desarrollaron pruebas piloto.
Se realizaron ensayos de envasado de filetes de pechuga de pollo, utilizando los materiales activos previamente seleccionados. Estas pruebas se desarrollaron en la planta de San Rafael (Talca) de la empresa, e incluyeron el traslado de las muestras a dependencias de Laben Chile –Usach mediante su cadena de distribución en Santiago.
A partir del seguimiento en el tiempo de la calidad microbiológica, expresada mediante la cuantificación del RAM, se determinó que el envase activo generó un incremento del 25% en la vida útil respecto a las muestras control.
Dado los resultados positivos, se acordó con la empresa la realización de ensayos con carne de cerdo, producto que es mayoritariamente comercializado por la empresa tanto a nivel nacional como internacional.
